TÓRTOLA EN VUELO

Nuestros brazos bien podrían ser alas…

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Cuando veo pasar a la tórtola en vuelo, lo pienso y me digo: quién tuviera alas para sentir la sensación del aire en mi cuerpo revestido de plumas y volar los espacios desdoblando en las alas el sentido del tiempo. Reconozco que prefiero el aire al agua, percibir esa libertad transitoria de la gravitación remontando las nubes. Sentir esa fuerza sobrenatural de mantenerse flotando en el aire, guardar el equilibrio sin caerse y avanzar y controlar la exhalación del movimiento. Trascender es conocer lo que está oculto y la tórtola conoce su objetivo y sabe que más allá hay un árbol o un castillo en ruinas, o un monte donde podrá descansar de su vuelo. Imagino el trayecto y me veo mirando hacia abajo para ver cómo crecen los trigos, cómo se dinamiza el paisaje con sus transformaciones y cambios de colores y no, no tiene que ser lo mismo sobrevolar la cresta de una montaña, que el ordenado encanto de un jardín… Muchas veces he soñado que volaba, pero los sueños, sueños son, que diría Calderón de la Barca, y nada tiene que ver con esta realidad del imposible vuelo humano… Aunque pienso que, nuestros brazos bien podrían ser alas. Si digo que me encanta volar, es por las muchas veces que he cruzado el mar en avión, pero ese aspecto espacial del  vuelo, no es el mismo, en avión te llevan, la tórtola se eleva ella misma desde su propio ser. Yo no puedo hacerlo. Tan sólo mi pensamiento vuela desde ese otro nivel del espíritu, pero ese es otro tema y sería importante crecer, ser un caballo como Pegaso o estilizarse y menguar como una mariposa, para poder volar de otra manera…

©Julie Sopetrán

Autor: Julie Sopetrán

Escribo porque no puedo dejar de hacerlo Quiero aprender de los que saben más y enseñar a los que saben menos.

12 comentarios en “TÓRTOLA EN VUELO”

  1. En algo coincidimos mi niña. Solo que me gustaría ser un águila. Me encantan.
    Que bonito todo eso que has escrito.
    El poder de la imaginación que nos concede hacer lo que no podemos.
    Yo siempre me sueño volando jajaja.
    Un día volé en el sueño. Fue fantástico miraba desde arriba las copas de los árboles y la gente pequeñita.
    El asunto fue cuando decidí aterrizar. Me estrellé en un árbol jajaja. Semejante porrazo que me Di.
    Mi niña y me hizo despertar. Ohh que alivio sentí jaja.
    Fue tan real todo que nunca he podido olvidar ese fantástico sueño.
    Con todo y cataplumm!!! Jeje.

    Besitos mi Julie.
    Que bueno que Dios no nos puso alas.
    Sin ellas todo lo que hacen los hombres ambiciosos. Imagina si las tuvieran. Nada los detendría.

    Te Quiero.
    Me encanta lo que has escrito.
    Muy hermoso.

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  2. Tienes razón, mejor no tener alas… Gracias Esperanza. Sí, yo tuve una temporada que en los sueños volaba y es una sensación única… Jajajaja, si fuiste a parar a un árbol, es porque querías ser ave… Gracias por venir a leer lo que voy escribiendo. Un beso fuerte.

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