Y NO ES NOTICIA…

La sombra del árbol, es una luz que nos pertenece.

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Y no tiene dónde mirarse el árbol  porque le han roto los ojos, los espejos…
Han arrancado sus cabellos con rabia y no es noticia que los pájaros lloren porque se han quedado sin nidos, sin ramas, sin refugios donde pasar la noche.

Está sucediendo ahora mismo en muchas carreteras de España. En muchos jardines. En el campo. Yo hablo de las carreteras de Castilla la Mancha, que son las que conozco. Estos árboles, ya no pueden dar sombras. Son Quijotes moribundos muy alejados de Santo Panza. Han desmochado sus brazos, han herido su savia, han ultrajado su cuerpo con saña. Lo han extirpado a degüello en las guillotinas del ribazo o de las cunetas.

No sé qué ingeniero o político o experto puede concebir un árbol sin ramas. Sí. Lo han mutilado con inquina y lo han dejado sin recursos, sin derechos, sin voces. Porque no puedo concebir que sea podar un árbol lo que están haciendo. Estaban sanos, pero les hicieron la autopsia en vivo, respiran por un rato, lo que tarden en morir de pie. Cuando los miro, me puede el llanto. En el silencio de este campo, de estos caminos sangrientos de Castilla, hoy se oye su grito, una queja que aflige en lo más sensible… No sé, no puedo describir tanta agonía colectiva. No sé… no sé, si hasta la lluvia se espanta al verlos.

©Julie Sopetrán

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DESNUDO

Todo desarrollo implica dolor

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Fuerarropa de hojas con los brazos desnudos
echando al aire el vaho de su inocencia
en desabrigo y solo
descalzo y vagabundo, al descubierto,
el árbol llora
entre la niebla del invierno…
No, no puede salir corriendo entre la nieve
Se ha librado del fuego, la nube le sonríe
Al natural, contempla los paisajes blancos y tirita de frío
en cueros vivos, se deja aneblar el instante
como si fuera un niño adolescente
mientras el agua nieve va dejando en sus ramas
los besos de ese efluvio que es la vida.

©Julie Sopetrán

LOS CLAROS DEL MONTE

A las víboras les gusta el olor del ajenjo.

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Pequeña montaña rebelde, libre, incultivable,
monte bajo de mi tierra yerma,
matorrales espesos, arbustos, matas leñosas, céspedes,
dulzor de la aromática en mi rostro
o una perdiz que vuela ante mis pasos…
Gozo el claro, la luz de esas pequeñas islas donde el sol protege los marrones
sonrío con la cabra perdida entre mi verde oscuro
y me sorprende un salto de corzo muy cercano,
vivo en el monte, como la lagartija entre las piedras
huelo con deleite la artemisia amarga
y tan sólo me asustan las víboras.

©Julie Sopetrán

EL GATO EN EL JARDÍN

Hay lugares exactos que motivan encuentros

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EL GATO EN EL JARDÍN

Percibiendo la flor, el gato observa los colores
o tal vez mira el vuelo de las mariposas
o advierte esa bondad de los perfumes
o se queda extasiado en ese punto de las confluencias
allí donde los tornasoles se bifurcan
y enmarcan los instantes
de las sugerencias…
El gato sabe en qué lugar
florecen las ideas.

©Julie Sopetrán

CAMPANA DE PAPEL

La luz, el tiempo, el viento… la deshace al instante

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Sentimiento, amapola, pasión entre cenizas

y el latir de un instante entre la niebla.

Es la sangre que cae de la nube que pasa

rozando las espigas…

Ama de amada y mala hierba y fuego es su belleza

Pétalo escarlata que recrea campanas de papel y rompe el tiempo

entre los surcos.

©Julie Sopetrán

MUSGO EN LA PIEDRA

La belleza existe en el rincón más apartado.

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Llueve y la piedra lo sabe, se deja acariciar, abrazar, por la bufanda verde del musgo…
La belleza existe en el rincón más apartado. El tacto es suave y en la piedra, el musgo
expresa la fuerza primitiva de la naturaleza.

Es Navidad
Están frías las piedras.
El musgo crece.

©Julie Sopetrán