LOS CLAROS DEL MONTE

A las víboras les gusta el olor del ajenjo.

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Pequeña montaña rebelde, libre, incultivable,
monte bajo de mi tierra yerma,
matorrales espesos, arbustos, matas leñosas, céspedes,
dulzor de la aromática en mi rostro
o una perdiz que vuela ante mis pasos…
Gozo el claro, la luz de esas pequeñas islas donde el sol protege los marrones
sonrío con la cabra perdida entre mi verde oscuro
y me sorprende un salto de corzo muy cercano,
vivo en el monte, como la lagartija entre las piedras
huelo con deleite la artemisia amarga
y tan sólo me asustan las víboras.

©Julie Sopetrán

EL GATO EN EL JARDÍN

Hay lugares exactos que motivan encuentros

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EL GATO EN EL JARDÍN

Percibiendo la flor, el gato observa los colores
o tal vez mira el vuelo de las mariposas
o advierte esa bondad de los perfumes
o se queda extasiado en ese punto de las confluencias
allí donde los tornasoles se bifurcan
y enmarcan los instantes
de las sugerencias…
El gato sabe en qué lugar
florecen las ideas.

©Julie Sopetrán

CAMPANA DE PAPEL

La luz, el tiempo, el viento… la deshace al instante

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Sentimiento, amapola, pasión entre cenizas

y el latir de un instante entre la niebla.

Es la sangre que cae de la nube que pasa

rozando las espigas…

Ama de amada y mala hierba y fuego es su belleza

Pétalo escarlata que recrea campanas de papel y rompe el tiempo

entre los surcos.

©Julie Sopetrán

MUSGO EN LA PIEDRA

La belleza existe en el rincón más apartado.

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Llueve y la piedra lo sabe, se deja acariciar, abrazar, por la bufanda verde del musgo…
La belleza existe en el rincón más apartado. El tacto es suave y en la piedra, el musgo
expresa la fuerza primitiva de la naturaleza.

Es Navidad
Están frías las piedras.
El musgo crece.

©Julie Sopetrán

 

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