LOS PÁJAROS

Cuando la contemplación tiene música…

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pájaros (1)

Se han caído todas las hojas, la acacia muestra su esqueleto y en sus brazos desnudos se refugian los pájaros. Son gorriones. Este año no tienen frío, seguramente hablan del otoño caliente o de la falta de granos en el campo. Percibo en sus gorjeos la placidez de un día en calma. Los miro desde mi ventana abierta a un nuevo día y siento la belleza estática del instante. Los cuento uno por uno, no hago ruido, quiero saber qué murmuran o qué dicen sus píos. Imagino sus lances, sus hazañas, sus correrías por el arroyo buscando insectos, volando a ras del agua o deteniéndose en las orillas refrescando sus alas. Hablan de nidos, alguno ha tirado el viento. Conversan de las semillas de la siembra, tienen un sabor amargo por los herbicidas. Y no, no hay mucho que comer.  Les he puesto unas migas de pan en el suelo… Pero es muy peligroso lanzarse. Los gatos los observan y prefieren quedarse entre las ramas. Me cautiva su sencillez, su aparente insignificancia, su distante cercanía, su libertad y a la vez, la sumisión que dedican a los lugares que habitamos. Son mis vecinos y hoy, me siento muy feliz a su lado. 

©Julie Sopetrán

GORRIONES

Estamos solos porque no miramos a nuestro alrededor.

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Estamos solos porque no miramos a nuestro alrededor

Cada mañana, cuando abro la puerta de casa, viene una bandada de gorriones, saben que les voy a echar unas migas de pan y, ahora en invierno, lo agradecen. Ya nos conocemos, no concibo este campo sin ellos. Sé que actualmente están en peligro de extinción, más de veinticinco millones han desaparecido en los últimos años en nuestro país, según informan los ornitólogos.

La mañana está fría, es invierno, el sol se esconde, juega entre las nubes, nos da su luz, su calor. Los gorriones lo saben, buscan solanas en el tejado de placas onduladas de cemento y amianto, los veo desde mi ventana, toman el sol mientras pían y bailan dando esos pequeños saltos que alegran la monotonía del instante…

Y pensaba que estaba sola. Y no me hubiera dado cuenta si no miro. Y ellos están aquí, tan cerca, guardando las distancias… Cada uno en su sitio, pero cerca, muy cerca, llenando esos vacíos que son tiempo.

®Julie Sopetrán