ATRAPADA

Nunca sabemos lo que existe a nuestras espaldas. Parece que avanzamos pero retrocedemos. Un hilo nos maneja. Huimos, nos balanceamos, intuimos que, algo, alguien, nos apresa. Hoy estaba regando los geranios en mi ventana, había algunas hojas secas entre las verdes, las arranqué y las tiré por uno de los huecos al huerto. Cual no sería mi sorpresa al ver que una de ellas, se quedó en el aire, atrapada en el vacío. Me pareció sorprendente su aislamiento dejándose flotar en el espacio sin ninguna sujeción. Me fui corriendo a por la cámara fotográfica y le hice varias fotos. Después, me di cuenta que una finísima tela de araña, la había apresado muy sutilmente. Invisible captura o secuestro que me sirvió de reflexión todo el día. Su prisión me dejó perpleja. Me detuve y vi en mi propio arresto, una gran semejanza. Su fragilidad, como la mía, tiende de un hilo… Sin duda, en un instante, pasan cosas nefastas, maravillosas y de repente es el tiempo quien las detiene para poder digerir los misterios. Nada y todo es transitorio en nuestra soledad. Y no, no es fácil capturar el instante, hacerlo nuestro, conocer el significado de lo que nos rodea. ¿Qué araña oculta y caprichosa maneja los hilos que, tan sutilmente, puede atraparnos y mantenernos en el aire a su antojo y con qué fin? Durante toda la mañana, la hoja seca, quedó suspendida de varios hilos que aunque lo parecían… no eran transparentes.

Julie Sopetrán

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