NUBES

Nubes: ideas temporales de nuestra intimidad…

nubes

Cada vez que contemplo el cielo me sorprendo ante la fusión de los elementos: el aire, el agua, el fuego, la niebla… aquello que evoluciona en un instante, y envuelve la mirada, aquello que me asusta de repente y como por arte de magia, desaparece de la misma forma que llegó a mis ojos; las nubes que parecen llamas blancas, grises, aterciopeladas, incluso a veces negras moviéndose al antojo del viento entre esa quintaesencia que nos rodea y es extracto puro de nuestro ser y estar y sentir transitorio. Siempre me han fascinado las nubes, sus formas, sus metamorfosis, sus misterios exhibidos para agrandar nuestras miradas, para intuir ese más allá que se diluye en la magnitud de su propia esencia, no sin antes darnos la lluvia, el relámpago, el rayo… la frescura de su evolución o la bofetada de su enojo. Ellas vienen, van, se alejan, juegan, se enfrentan, se enojan, cantan… Y sí, lo mismo pueden ser ángeles que demonios… No puedo negar que me fascinan a la vez que me asustan… No puedo negar que me parezco a ellas.

©Julie Sopetrán

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