NUBES

Nubes: ideas temporales de nuestra intimidad…

nubes

Cada vez que contemplo el cielo me sorprendo ante la fusión de los elementos: el aire, el agua, el fuego, la niebla… aquello que evoluciona en un instante, y envuelve la mirada, aquello que me asusta de repente y como por arte de magia, desaparece de la misma forma que llegó a mis ojos; las nubes que parecen llamas blancas, grises, aterciopeladas, incluso a veces negras moviéndose al antojo del viento entre esa quintaesencia que nos rodea y es extracto puro de nuestro ser y estar y sentir transitorio. Siempre me han fascinado las nubes, sus formas, sus metamorfosis, sus misterios exhibidos para agrandar nuestras miradas, para intuir ese más allá que se diluye en la magnitud de su propia esencia, no sin antes darnos la lluvia, el relámpago, el rayo… la frescura de su evolución o la bofetada de su enojo. Ellas vienen, van, se alejan, juegan, se enfrentan, se enojan, cantan… Y sí, lo mismo pueden ser ángeles que demonios… No puedo negar que me fascinan a la vez que me asustan… No puedo negar que me parezco a ellas.

©Julie Sopetrán

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PARAÍSOS CERCANOS

Cuando los lugares se transforman en la mirada…

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Todos los lugares están habitados por alguien que no vemos. Son como paraísos perdidos que reaparecen. De repente tienen formas  y están con nosotros como siempre lo estuvieron, pero han pasado desapercibidos hasta ese momento mágico en que los vemos. Nos vienen en silencio sus palabras, sus colores, sus formas, sus espacios fríos, calientes, tibios, creados para la vida y la meditación o simplemente para disfrutar de su esencial belleza.
Por este paisaje pasaba todos los días, pero no lo vi hasta que un día, nevó.  Algo estalló en la mirada que transformó la perspectiva de un mundo nunca antes contemplado. No dejaba de ser el mismo de todos los días. ¿O era otro? Y  fue así como analicé no sólo el trabajo laborioso, básico y artístico del campesino, sus dibujos hechos con la reja del arado, la belleza de la tierra, su geometría, el cosmos, el laberinto y ¿por qué no? la poesía que emana de cada lugar… Me ha llevado años reposar las imágenes y ver los contenidos. Y todavía estoy pensando si he descubierto algo o sólo es fantasía lo que destapa el instante al mirar tantos paraísos cercanos donde habito. 

©Julie Sopetrán

GIRASOL DEL INSTANTE

Sólo el Amor puede salvar al mundo de su hastío.

 

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Sólo el Amor puede salvar al mundo de su hastío.

El Amor es un sol, un girasol, un pequeño dios que nos invade.
El Amor verdadero es esa conjunción del bien que se manifiesta en nuestras acciones.
Es el centro mismo de la flor, corazón y latido que irradia bondad, verdad, ternura.
El Amor es aquello que nos viene de lejos para sentirlo cerca.
Es la idea en su plenitud de conjunto.
El Amor es lo que más brilla en nosotros.
El Amor es la fuerza que regenera lo imposible y aquello que imaginas generosamente.
El Amor es lo divino que llevas dentro y si alguna luz hay en las tinieblas es el Amor.El Amor es todo lo que oscila en tu voz cuando anochece…

Porque Amor, es ser yo misma en ti mismo.

©Julie Sopetrán

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