EL ESTABLO PERDIDO

Otro niño en cualquier parte
pierde la vida en el agua
porque se hunde la piragua
que con sus padres comparte
Y así el miedo se reparte…
¿Quién grita lo sucedido? 

En un establo perdido
el Niño Dios ha nacido 

Ajeno a la circunstancias
más niños, padecen hambre
viven en una cochambre
sin disfrutar de la infancia
Parece una disonancia…
¿Y tú sabes si han comido? 

En el establo perdido
el Niño Dios ha nacido

Un tercero, sin zapatos
pordiosero y harapiento
mendiga con sufrimiento
soportando los maltratos
Resiste los malos ratos…
¿Quién sabe adónde se ha ido?

En un establo perdido
el Niño Dios ha nacido

El buey relame la paja
los niños pobres también
y todos van a Belén
para ofrecer su migaja
Y yo miro cabizbaja…
¿Tiene el dar tanto sentido?

Si el niño Dios ha nacido
¿Por qué todo se ha perdido?

©Julie Sopetrán 

Amigos lectores de PERCEPCIONES. Os deseo a todos
Felices Navidades. Paz, Salud, Justicia y mucho Amor.
Si deseas seguir leyendo mis villancicos, te dejo esta
página:

https://eltiempohabitado.blog/villancicos/

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¡Vamos! ¡Vamos! (Villancico)

Hace frío, está nevando
vamos, vamos al portal
que se me acumula el llanto
.

Todos vamos a la par
con Jesús, José y María;
unos lloran de alegría
otros, no pueden llorar.
Sin comida y sin hogar
caminante y caminando
se nos acumula el llanto.
Vamos, vamos al Portal

que José ya encendió el fuego;
no dejemos para luego
lo que es sobrenatural.
El calor es esencial
para aliviar el quebranto
y eliminar nuestro llanto.

Ya el desierto tiene luz
y en el establo sin puerta,
nuestras almas se conectan
con el Divino Jesús.
El desierto es plenitud
y nuestras penas son cantos
donde se secan los llantos.

¿Y por qué lloramos tanto
si nuestra meta es Belén,
si Jesús es nuestro bien

y en su Luz nos refugiamos?
¿A qué esperas? ¡Vamos, vamos!

Hace frío, está nevando
que no se acumule el llanto.

©Julie Sopetrán
2022

PAISAJE DE OTOÑO

Los labradores bordan

la tierra en el otoño

suavizan con la reja

la sed de las alberas

y enmarcan los relieves

marrones del ocaso.

La suavidad del aire

desmenuza los surcos

y amanece la escarcha

en los granos de trigo

que cayeron al borde

de muchas soledades…

Los labradores queman

la paja del pasado

pavesas que al mirarlas

revuelan la memoria

son rescoldos sin humo

sin crepitar de llamas

sin chispa que salpique

los pasos del camino.

El labrador ordena

los surcos uno a uno

versifica en la tierra

su poema  profundo

y abriga entre sus brazos

la luz de la mañana.

Las aves van pisando

la removida tierra

y no quiero espantarlas

porque están en su campo.

El labrador no sabe

que yo lo estoy mirando.

La tierra me sonríe

desde el fondo del alma.

©Julie Sopetrán

PÉTALOS SOBRE EL AGUA

Pétalos como llantos en cauces de tristeza
así le das al río, ramillete de flores;
te conmueve el deseo de curar los dolores
y quisieras en duelo, retornar la belleza.

Lo importante es tu gesto que afirma la grandeza
de la flor, del misterio que engendran los amores;
lo importante es amarnos, hacernos sabedores
de la vida y la muerte que ostenta su crudeza.

Los deseos más nobles, los mueve la corriente
aromas y colores llegan a lo profundo
como un licor del alma: sin posos y sin poses. 

Es la actitud sensible que transpira el que siente
son las flores del cielo que crecen en el mundo
es la pena en su queja, gritándole a los dioses. 

©Julie Sopetrán

VOCES DE GUERRA Y PAZ

Del infierno salieron las voces de la guerra
el eco de la espada, los gritos del disparo;
los metales salvajes que matan sin reparo
o el clamor de la bomba que destruye y aterra.

A la voz del silencio mi corazón se aferra
porque vivo la muerte de un mundo en desamparo,

busco el lenguaje puro de un horizonte claro
para sembrar mi sueño de PAZ sobre la tierra.

Si pudiera en mi verso deshacer la metralla
y convertir en flores la bélica codicia
con lenguaje de versos haría la batalla

y aunque sólo soy eco que busca la justicia
me entrego a la cadencia del corazón que calla
sabiendo que en la lucha sólo Amar es primicia.

©Julie Sopetrán

AL MARGEN DE LA PRISA

AL MARGEN DE LA PRISA 

Vivir es el recuerdo de haber amado mucho
de sentir lo pasado, sin prisa, sin empeños;
la memoria es presente que en mi cerebro escucho
cual palabras que trazan anteriores diseños.

Vivir es movimiento, trayectoria infinita
compás, ritmo, repente de impensable latido;
es un todo en lo mucho que la sangre palpita
pausa de sentimiento que no admite el olvido.

Es temblor en el alma que al margen de la prisa
renueva los espacios de viejos ademanes;
es el gozo del tiempo vivido en la sonrisa
y es danzar sin agobios los diarios afanes.

El tiempo airea sueños que fueron esperanzas
Vivir es dar un salto y a la vez ir despacio
degustando sabores de todas las mudanzas
y andar, andar sin prisa, los trechos del espacio.

Aunque no sepa nunca el fin de mi destino
en mi paisaje hay fondos llenos de poesía; 

el canto y la cadencia me alegran el camino 
y es el verso sencillo, mi mejor compañía. 

©Julie Sopetrán 

UN NUEVO LIBRO

por Salto al reverso

Palabras de Carla – Editorial Salto al Reverso

En Editorial Salto al reverso hemos estado trabajando en la edición del libro CALACAS: Muerte de risa de las autoras Julie Sopetrán y Mary J. Andrade.

Este libro, el segundo de la serie CALACAS, presenta una colección de calaveritas literarias, compuestas por versos irreverentes y desenfadados, producto del descontento con lo que ocurre a nuestro alrededor: críticas a los políticos, a la sociedad, al comportamiento humano, etc.

Los versos en Muerte de risa son acompañados por imágenes de la propia autora y de la fotógrafa ecuatorianaestadounidense Mary Andrade, quien ha recorrido incesantemente el territorio mexicano, registrando con su lente las prácticas y los rituales de la fiesta del Día de Muertos.

También disfrutamos en esta publicación de la labor de la artista española Mónica Pereiro, quien enriquece el conjunto con el diseño de portada e ilustraciones en las páginas interiores. La artesanía también está presente en esta obra con las muestras de tejido realizadas por las hábiles manos de la creadora Lourdes Mesonero.

Los invitamos a la presentación del libro vía Facebook Live el miércoles 27 de octubre de 2021, con la participación de las autoras, del prologuista Raúl Eduardo Gonzalez, la ilustradora Mónica Pereiro y la editora Carla Paola Reyes.

Presentación

LA ESTRELLA

Dibujo de María José Riazuelo (https://tinteroypincel.com/)

Cuando era niña, en las estrelladas noches de verano, me sentaba a tomar el fresco con mi tía Josefa, ella me enseñaba a mirar el firmamento. No disponíamos de telescopio, pero recuerdo que mi tía me hablaba de la Vía Láctea, que cual polvareda atraviesa el cielo dividiéndolo en dos hemisferios. Yo lo veía como una senda recién nevada hecha de lucecillas misteriosas que se mantenían en el abismo del cielo… Pequeños y brillantes orbes que flotaban en lo infinitamente lejano.  Aquella contemplación me hacía pensar, sentir la grandeza del Universo. Mi tía me mostraba Sirio, el punto más luminoso, me quedaba asombrada cuando ella me decía que  era siete veces mayor que el sol… Las Pléyades, los millones y millones de bandadas de estrellas que corren vertiginosas por el espacio. Mi observación no podía abarcar tanta grandeza dentro de esos enjambres de estrellas sobre nuestras cabezas. Fue así como empecé a pensar en las estrellas, grandes, pequeñas, multitudinarias. Mis primeros poemas versaban sobre estrellas… La Estrella más bonita, Alpha y Omega… y tantos que todavía conservo en mis viejos cuadernos. Hoy, Navidad de Nuevo, he elegido un poema muy cortito que lo escribí paseando a la luz del sol, pero pensando en las estrellas.  Es mi regalo de Navidad para todos mis seguidores-lectores, a los que deseo paz, salud, amor, felicidades en estas fiestas y agradezco a María José, su excelente dibujo navideño.

Alpha y Omega

Debajo de la estrella
el olivo
y debajo
la espiga
una flor
y
la hormiga  
…debajo
más
abajo
está el agua
y la perla
y
detrás de la tierra
más
abajo…
¡Está otra vez
la estrella!

©Julie Sopetrán

LOS PÁJAROS

Cuando la contemplación tiene música…

pájaros (1)

Se han caído todas las hojas, la acacia muestra su esqueleto y en sus brazos desnudos se refugian los pájaros. Son gorriones. Este año no tienen frío, seguramente hablan del otoño caliente o de la falta de granos en el campo. Percibo en sus gorjeos la placidez de un día en calma. Los miro desde mi ventana abierta a un nuevo día y siento la belleza estática del instante. Los cuento uno por uno, no hago ruido, quiero saber qué murmuran o qué dicen sus píos. Imagino sus lances, sus hazañas, sus correrías por el arroyo buscando insectos, volando a ras del agua o deteniéndose en las orillas refrescando sus alas. Hablan de nidos, alguno ha tirado el viento. Conversan de las semillas de la siembra, tienen un sabor amargo por los herbicidas. Y no, no hay mucho que comer.  Les he puesto unas migas de pan en el suelo… Pero es muy peligroso lanzarse. Los gatos los observan y prefieren quedarse entre las ramas. Me cautiva su sencillez, su aparente insignificancia, su distante cercanía, su libertad y a la vez, la sumisión que dedican a los lugares que habitamos. Son mis vecinos y hoy, me siento muy feliz a su lado. 

©Julie Sopetrán

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