CADENAS

He crecido en el campo, ente hoces, arados, carros, hierros viejos que mi padre utilizaba para recomponer sus inventos. Entre sus muchos objetos metálicos, me llamaban mucho la atención las cadenas. Las tenía de todos los tamaños… Las más grandes y largas las utilizaba para ponerlas en los caminos prohibiendo el paso a carruajes, mulas o nuevos tractores. Contemplando sus eslabones, yo imaginaba cárceles, malhechores, presos arrastrando cadenas similares en lugares cerrados. Las cadenas yo las asociaba a las noticias, un eslabón se unía a otro por hechos que sucedían cada día. La larga familia de mi padre hecha de eslabones encadenados a las viejas costumbres que, a la vez, iban encadenando o querían encadenar a las nuevas generaciones. Las cadenas significaban mucho para mi según iba creciendo, fueran grandes, pequeñas, medianas… Tantos significados en esas curvas cerradas enlazadas unas con otras formando así algo tan peculiar como son las cadenas, era como una relación obsesiva con mis ansias de libertad. Tal vez porque ya desde niña relacionaba las cadenas con los esclavos. Pero también con las palabras y sus contenidos inconscientes… Permitir que el espíritu elabore palabras a las que libremente te encadenas. ¡Cuánto para pensar y sentir mirando estos enlaces!  Hoy las miro con cariño y hasta me parecen imágenes poéticas de un pasado cercano.

©Julie Sopetrán

Autor: Julie Sopetrán

Escribo porque no puedo dejar de hacerlo Quiero aprender de los que saben más y enseñar a los que saben menos.

19 opiniones en “CADENAS”

  1. El campo sustenta tradiciones del rural que a veces parecen raíces agobiantes por inexplicadas y el tiempo en la ciudad, que transforma las percepciones del pasado y acomoda la memoria de los hechos arropando a ese díscolo niño que fuimos. En suma que quizá seamos un compendio de recuerdos que conformen la nostalgia de lo que hoy necesitamos ser. Un abrazo.

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  2. Que gusto despertarme a medianoche y leer tus cadenas!
    Yo también las tenía y significaban cosas para mí cuando las miraba!
    No sólo las cadenas, me gusta observarlo todo y tú lo describes tan bien!. Un abrazo.

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  3. Julie. Recordé a un guerrillero romántico y auténtico, se llamaba Afranio Parra, él me dijo que la mejor cadena que había cargado en su vida era una cadena de afecto, que su vida era dura, peligrosa y difícil; sin embargo, sentía una permanente flotación, porque mientras otras cadenas le querían limitar y amarrar, la cadena de sus afectos le traía la energía humana que le daba sentido a su vida. Bella tu reflexión,

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